viernes, 11 de septiembre de 2009

La Cuidad de Millán.

Y las mochilas aún pesan


La abuela es vuida
Hace treinta y siete años.

A sus pómulos caídos y a ojos agotados
Solo les quedó con su mirar reflejar
El paso de la amarga memoria
Que en su larga vida se le ha obligado llevar.
Como quien carga en sus espaldas
El peso de la boca a la fuerza cerrada,
El peso de su vida amenazada.

Los separaron
Y la leche desnataron,
Los expulsaron
Y a los patriotas desarraigaron.
El corazón les quemaron
Y el aire desoxigenaron,
Les mataron
Y a la cuidad condenaron.






Sueños


Estos mis últimos años
Vivimos en la oscuridad,

Es como cerrar los ojos
Pensando en olvidar.
Para mi las voces
Han perdido razón.
Para mi el cielo
Su celeste resplandor.
Nos desvelamos esperando
Que lleguen los pasados amaneceres
De esos con los que soñamos alguna vez.
Sueños en que a los injustos aplastamos
Sueños donde a la cuidad reconstruimos otra vez.