Suelo admitirme enemiga de la rutina, como también suelo negar estar enamorada
pero, sabes qué ¿
temo.
Un temor malévolo
que se aproximaqueloesquivoperomepersigue
Le temo a cada segundo que nos queda
a cada minuto que pisamos
para llegar a la hora de decirnos
adiós.
No hay comentarios:
Publicar un comentario