martes, 9 de noviembre de 2010

Amada Amiga

LAS personas que me visitan

no imaginan

lo que desencadenan en mí.

C. no sabe que sueño

con mirarla sin que me vea.

Mientras le echa dulce de camote

al pan parece que juega

con cálices y piedras sagradas,

el modo como levanta la mano

para llenar el cuchillo

de mantequilla

es un gesto

donde los mares hacen equilibrio,

donde las mujeres que tiene frío

se solazan.

Tiene oleajes y consecuencias

como una línea en el radar.

Cuando se levanta la falda

para mostrarme el calzón plateado

veo grupos ondulantes de caderas

que repiten la redondez y la perfección

hasta alcanzar una estridencia

grande.



Anhelo que no se mueva

para alcanzar a vivir en ella,

a respirar y dormir

en esas planicies,

y como es probable

que tengas conexiones

con la boca de los volcanes

por ahí tirarás a tus amantes

y si ellos se liberan

es porque te compadeces.



Te tengo miedo

porque no puedes mirarme

como yo te miro

no puedes amarme

como yo te amo

no puedes ni siquiera

desear acaricierme

y vivir algún tiempo conmigo

haciéndome que revuelva el té

con la punta de mi pezón.



Tu lado humano

no está a la altura

de tu lado bestial.

Algunos te imaginan dueña de regiones orgullosas

y llenas de daño,

pero los que te han visto

con fiebre

o en épocas de menstruación

te aman muy en contra

de tu voluntad,

si es que tienes voluntad.

Solamente una intensidad

le da poderes a tu vida

y la muerte se va acabada

por fuertes peludas

y calientes miradas.



Nunca te dejas llevar,

me gusta más que no lo hagas,

cuando lo haces

para que el corazón te va a estallar

te va a florecer

te va a doler.



Es de mí que me canso.

Deseo verte nada más

que te enamores de otros

y nunca te apercibas de mí.



Cuando te vistes con camisa de franela

y calcetines de lana

por una semana

y te afeas y aventajas

para morir un poco

quiero estar cuando resucites

y seas una gloria de ojos húmedos

y oscuros.



Quiero ser el indio

que está escondido en las montañas

y nunca viene a las laderas

porque todo le duele.



Iluminarme con mis propias luces.



Naciste del cruce

de tu madre con la muerte,

ni siquiera en la infancia

habrás sido rosada.

Los que hacen el amor contigo

creen que nunca regresarán

que se van a hundir

que les vas a tejer

una tela húmeda en la espalda



Está tan oscuro el muslo

tan brillante el pelo

que parece habla en otro idioma.

Lo que digo es tan torpe

pero cómo voy a decir:

"Eres tan hermosa"

"Me alegro tanto

de que hayas llegado".

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