viernes, 14 de noviembre de 2008

III

sólo queda una ilusión,
esa
siempre presente
pequeña esperanza
que nos puede salvar.
Que una gota de agua
de ese charco marrón
pueda, aun siendo
infinitamente diminuta,
volver a retratar
nuestros cuerpos
que todavía esperan
que el viento le devuelva
la forma a nuestra
existencia.

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