Desde aquel día
en que no te deje de sonreír
mientras me mirabas
que...
Pertenezco a ti
como son del mar
los soles que al esconderse
amanecen
romances fugitivos.
Soy dueña de tus labios
como es tu mirar
dueño
de la medida de mi tiempo.
Pertenezco a tu respiro
y a cada palabra
que gritas dentro de ti
escondido.
Pero,
al final del día
tan solo paso a ser
el silencioso recuerdo que
inunda tus ganas
de sentir lo prohibido
de este encuentro.
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